lunes, 25 de junio de 2012

True Blood. Vampiros, Hombres Lobo, Hadas y sexo.

En un primer momento True Blood no me enganchó, aunque la idea de Charlaine Harris, donde los vampiros revelan su existencia, y campan por el mundo a sus anchas gracias a la sangre sintética llamada "Sangre Fresca", me pareció de lo más original.

La personalidad histérica de la protagonista, Sookie, el pasteleo que se muestra entre ella y el vampiro Bill Compton y las típicas rivalidades entre algunos personajes para conseguir a la chica hicieron que la echara al cajón de las series posibles pero típicas.

Hace falta meterse hasta la cocina, hasta el último capítulo de la primera temporada para engancharse de tal forma que uno parece que se hace adicto al V (sangre de vampiro).

De momento la quinta temporada no ha desembarcado en España pero las cuatro anteriores merecen la pena.

Y pese a que algunos puristas del tema vampírico vean con malos ojos  la mezcla de personajes sobrenaturales como si fuera una coctelera, hay que decir que pese a que el principal atractivo de la serie, y su hilo conductor, sean los vampiros (y el título de pie a ello), que es una serie de conflictos sobrenaturales desde el primer capítulo, donde vemos a una guapa camarera leer los pensamientos de la gente pero incapaz de leer la mente a los vampiros, todo un anzuelo que pica la curiosidad.

El ritmo es perfecto, con finales en cada capítulo que dejan un poco de miel en los labios para desear ver el próximo. Los personajes son de personalidades muy variadas algunas caóticas y casi bipolares, personajes con los que es difícil no empatizar al menos un poco.







¿Quieren algo de trasfondo? True Blood también lo tiene. Al estar ambientada en Lousiana, estado americano tristemente famoso, entre otros del sur, de ser los más activos en casos de racismo y ser cuna del Ku Kux Klan, HBO no ha podido resistirse en comparar la desconfianza y odio que los humanos sienten por los vampiros en la serie, con el histórico racismo a los negros en la zona.


Sexo, vicios, luces y sombras se funden en una serie divertida y de calidad.






Comparte esto con el mundo:

2 comentarios:

Lucía Arrizabalaga dijo...

Muy buena entrada, soy fan de True Blood, tanto los libros como la serie y las impresiones que has expresado aqui respecto Luisiana y sus caracteristicas coinciden con lo que he estado pensando todo el tiempo, esa picardia al comparar los vampiros oficialmente presentes en la sociedad con los prejuidios que tienen tan en cuenta por esa zona: contra homosexualidad, racismo...
Tambien esa desconfianza que se muestra ante rarezas... Buen Blogger ;)

Juntaletras dijo...

Gracias Lucía, intento mantener la calidad del blog como puedo y me deja el curro (y la economía para poder ver películas)

El caso es que desde el primer capítulo identifiqué ese racismo, por así decir, contra los vampiros con el mismo racismo, pasado y presente, contra los negros y otras minorías, me ha parecido una forma original de hacer una denuncia social al tiempo que hundes los colmillos en el mundo de lo sobrenatural.